26 ago 2010

Salt: la película de Angelina Jolie


La cosa no empezó muy bien. Yo entré con mi amiga Lidia a ver esta peli pensando que se trataba de un documental sobre el pueblo gironés de Salt. Lidia me lo advirtió:
-Melissa, ¿no te parece raro que Angelina Jolie haga un documental sobre un pueblo de Girona?
-Será lo que se lleva, Lidia; los documentales. Sigourney Weaver hizo uno sobre monos no hace mucho.
La película empieza con la pobre Angelina, toda despeinada y tirada por los suelos, y unos hombres dándole una paliza. Pero claro, cuando me doy cuenta de que los hombres son chinos, me paro a pensar y me digo: Melissa, que esto no es un documental, que esto es una película de acción.
Yo cuento todo esto para que nadie se confunda y sepa que es lo que va a ver.
Salt es una agente de la CIA muy guapa que está casada con un alemán. Él vale menos que ella pero es un experto en arañas y la quiere mucho. Viven en un piso muy luminoso y muy céntrico en Washington capital.
Pero un buen día, aparece un viejo amigo de la familia y le recuerda a Angelina que ella no es americana sino que es rusa. Ella como que se avergüenza un poco al principio, pero poco a poco va entrando en razón y no solo se acuerda de que verdaderamente es rusa, sino de que tiene una misión muy importante. Todo el afán de ella es hablar con su marido alemán para explicarle que no podrá ir a cenar porque tiene que irse a hacer una misión secreta. Pero luego, cuando al marido le ocurre algo muy desagradable -que no os voy a contar- ella se centra en la misión y se tiñe el pelo.
La peli también hace una reflexión sobre la subjetividad de la nacionalidad, ya que ella empieza siendo estadounidense, luego es rusa, y al final acaba siendo de nacionalidad sudamericana y hombre.

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